El Síndrome de Peter Pan o el miedo a crecer.

Todos conocemos a alguien que vive de manera alegre sin responsabilidades y que pasa de cualquier cosa que implique responsabilidad, no quiere comprometerse, es más, sale huyendo ante la palabra compromiso.

¿Pero, es real? ¿Existe? El psicólogo norteamericano Dan Kiley, en 1983, lo describió por primera vez. Hablaba en su libro de “jóvenes que no querían crecer y se negaban a aceptar responsabilidades

No es un síndrome reconocido de manera oficial por el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM“, elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y referente en la clasificación de los diferentes trastornos mentales tanto para psiquiatras como para psicólogos.

Aunque no está reconocido por el DSM sí que está reconocido a nivel popular. A partir del libro de Kiley es cuando se puede poner nombre a esta incapacidad para aceptar responsabilidades de la vida adulta. Por ejemplo, a la hora de convivir en pareja, ser padre, mantener una serie de responsabilidades en el trabajo, o lo que supone ser amigo o estar vinculado a él puede suponer que la persona se sienta abrumada y huya.

El Colegio de Psicólogos de Cataluña enumera una serie de características que definirían a estas personas, generalmente hombres:

  • Incapacidad a la hora de comprometerse, quejosas, y muchas veces ante la actitud de las otras personas.
  • Son personas centradas en sí mismas, egoístas, incluso podemos decir con un punto narcisista y una falta total de empatía.
  • No tienen en cuenta para nada las necesidades del otro. Ni siquiera las tienen en cuenta porque no tienen espacio, son personas incapaces de ponerse en el lugar de la otra persona y ni se lo plantean.
  • No quieren sufrir, dicen, pero que sufran los demás da igual.
  • Son personas que se frustran muy rápidamente y tienen miedo a la soledad, por eso a veces buscan parejas cuidadores (complejo de Wendy)

¿Como son las personas con el síndrome de Peter Pan?

Las personas con el Síndrome de Peter Pan son personas con una baja autoestima y no se conocen mucho, con poca seguridad en su manera de pensar, sentir y actuar. Su autoconcepto es pobre y el limitará a la hora de experimentar nuevos escenarios.

Esta falta de conocimiento y experiencia dificultará que se sienta satisfecho con su vida y por lo tanto, no se sentirá autorrealizado, lo que le hará sentir mal consigo mismo y no tener suficiente confianza para hacerlo salir de su zona de confort.

Por otra parte, son personas vanidosas muy preocupadas por el que dirán, y no aceptan ningún tipo de crítica porque son muy, demasiado, reactivas.

¿En qué tipo de personas se da el síndrome de Peter Pan?

Estos tipos de casos se dan en aquellos jóvenes que han tenido una vida demasiado permisiva y en la que los padres les han intentado salvar de responsabilidades, no han tenido límites en su educación, no se les ha educado en el esfuerzo.

Pero también llama la atención que se puede dar entre aquellos jóvenes que sus padres no han reconocido lo que han conseguido, y no han podido elaborar un yo seguro porque no saben que está bien y que no.

De alguna manera hemos aprendido que la vida no es un juego y que no todo es fantasía. Hay un equilibrio entre las responsabilidades y el disfrute. Este síndrome tiene graves consecuencias negativas sobre todo en cuanto a alteraciones conductuales y emocionales.

Entre las personas que lo padecen se dan elevados niveles de ansiedad y tristeza, pueden llegar a la depresión si no se trata de una manera adecuada.

Son personas que se sienten poco realizadas y satisfechas con su vida, tal y como ya se ha comentado, ya que al no asumir responsabilidades tampoco puede disfrutar de todo lo que consigue, los nuevos retos que se propone, lo que repercute en los sus niveles de autoestima.

¿Qué hacer para evitar el síndrome de Peter Pan?

La clave es la prevención, educar desde pequeños desde el amor, estableciendo pautas de conducta que permitan al niño la aceptación de responsabilidades propias a su edad.

Crecer y madurar implica emociones que a veces no gustan.

La procrastinación, el no ser flexible con los errores, la evitación de situaciones que no nos gustan, la queja y victimismo … limitan y condicionan el desarrollo y maduración.

Potenciar la autoestima y la autoconfianza son claves para nuestras emociones.

Núria Mateo

Psicóloga