Estrés

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Estrés2018-07-18T17:05:56+00:00

¿Qué es el estrés?

Estres_Deportivo_Nuria_Mateo_Psicologa_BarcelonaEl estrés es un proceso natural que se produce como consecuencia de la necesidad de las personas de adaptarnos al entorno que nos rodea. Este entorno se encuentra en permanente cambio. Si este estrés se prolonga en el tiempo o es muy intenso es cuando resulta perjudicial para la personal.

Podemos decir que el estrés es un proceso natural del cuerpo humano, es una respuesta automática ante situaciones amenazadoras o desafiantes que implican una movilización de recursos físicos, mentales y conductuales para hacerles frente. Puede que estas situaciones amenazadoras o desafiantes perturben el equilibrio emocional de la persona.

Si este estrés se prolonga en el tiempo o es muy intenso es cuando resulta perjudicial para la personal resultando perjudicial para la salud, el desempeño profesional, académico, incluso puede afectar a las relaciones personales, o de pareja del individuo.

Señales características de la existencia de estrés en los individuos son:

  • A nivel emocional: ansiedad, miedo, irritabilidad, confusión.
  • Referente a los pensamientos: dificultad para concentrarse, pensamientos repetitivos, excesiva autocrítica, olvidos, preocupación por el futuro….
  • Respecto a las conductas: dificultades en el habla, risa nerviosa, trato brusco en las relaciones sociales, llanto, apretar las mandíbulas, aumento del consumo de tabaco, alcohol…
  • Cambios físicos: músculos contraídos, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, malestar estomacal, fatiga, infecciones, palpitaciones y respiración agitada…

¿Tipos de estrés?

Existen diferentes tipos de estrés en función de la duración de este. Podemos distinguir entre estrés agudo, estrés agudo episódico y estrés crónico.

  • Estrés agudo: Es estimulante y excitante, pero muy agotador. No perdura en el tiempo. Un ejemplo de este tipo de estrés sería varias entrevistas de trabajo en un día. Puede aparecer en cualquier momento en la vida de cualquier individuo.
  • Estrés agudo episódico: Es cuando se padece estrés agudo con mucha frecuencia. La gente afectada reacciona de forma descontrolada, muy emocional, y suele estar irritable, y sentirse incapaz de organizar su vida.
  • Estrés crónico: En estado constante de alarma.

¿Causas de estrés?

El nacimiento de un bebé, la muerte de un familiar, la pérdida de empleo…. Cualquier suceso puede dar lugar a una respuesta emocional y generar estrés.

No tiene por qué ser un acontecimiento muy intenso, simplemente con que acumulen durante largos períodos de tiempo y como la persona los interpreta o se enfrenta a ellos puede que le afecte de manera negativamente.

Que una situación sea estresante para una persona no implica que lo sea para el resto de personas, al contrario. Un cambio puede generar tensión, pero la manera de afrontar ese cambio es lo que hace que sea estresante o no. Cada persona tiene una tolerancia diferente a los problemas y, por tanto, un umbral del estrés distinto.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo podemos distinguir entre factores físicos estresantes y factores emocionales y mentales.

Factores físicos estresantes

  • Exposición a productos químicos.
  • Ruido.
  • Malas posturas.
  • Temperaturas extremas.
  • Falta de sueño.

 

Factores emocionales y mentales

  • Mudanzas y obras en casa.
  • Exámenes.
  • Problemas de pareja.
  • Desempleo.
  • Muerte o enfermedad grave de un ser querido.
  • Retos en el trabajo.
  • Discusiones laborales o familiares.
  • Atascos de tráfico.
  • Falta de tiempo para realizar tareas y para dedicar al ocio.

Los síntomas de estrés más frecuentes son:

  • Emociones: depresión o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etcétera.
  • Pensamientos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos…
  • Conductas: risa nerviosa, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etcétera.
  • Cambios físicos: tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexual, etcétera.

Diagnóstico de los niveles de estrés

Existen unos parámetros que determinan el nivel de estrés en el que se encuentra una persona:

  • Nivel cognitivo: la persona presenta inseguridad, problemas de concentración; no encuentra solución a sus problemas por pequeños que sean, sensación de haber perdido la memoria.
  • Nivel fisiológico: el estrés se puede presentar mediante síntomas físicos como dolor de cabeza, tensión muscular, alteraciones del sueño, fatiga, enfermedades de la piel.
  • Nivel motor: la persona tiende a realizar acciones no habituales como llorar, comer compulsivamente, fumar más de lo normal, aparecen tics nerviosos.

¿Cómo podemos prevenir el estrés?

  • Descanso: Dormir suficiente, disfrutar de las vacaciones, del tiempo de ocio, fines de semana y desconectar de los problemas de trabajo cuando acabe la jornada laboral.
  • La dieta antiestrés: Es conveniente seguir una dieta sana y equilibrada. No abusar del alcohol ni de sustancias excitantes como la cafeína, y aprovechar el tiempo de la comida como un tiempo para favorecer las relaciones sociales y familiares.
  • Ejercicio físico: Sirve para liberar tensiones y alejar los pensamientos negativos Realizar ejercicio físico ayuda a relajarse y a relacionarse con amigos o familiares.
  • Organización: Es importante aprender a organizarse saber distribuir el tiempo para poder descansar, y establecer prioridades cuando no sea posible terminar todas las tareas.
  • Solución de problemas y toma de decisiones: Tomar decisiones intentando seguir un proceso lógico, sin huir de los problemas, y afrontándolos para decidir la mejor alternativa en cada caso.
  • Interpretación de situaciones y problemas: A veces se tiende a exagerar las consecuencias negativas de un suceso llegando a realizar análisis catastrofistas, sufrir por problemas que no existen, o por hechos que no han sucedido todavía.
  • Atribuciones y autoestima: Es bueno quererse y tratarse bien. Si se ha hecho bien una cosa, felicitarse por ello y, si se ha fallado, reconocer que en ese caso no se ha actuado correctamente e intentar rectificar los errores, sin culpabilidades ni pensamientos negativos sobre uno mismo.
  • Relaciones con los demás: Reforzar las conductas positivas con las personas del entorno e intentar corregir las negativas.