Llega el buen tiempo, tenemos ganas de quitarnos la ropa. El invierno, con sus largas noches y días fríos (aunque este año no nos podemos quejar) deja paso a la primavera. Salimos a aquellas terracitas tan bien puestas fuera de los bares para tomar algo con los amigos, la familia, la pareja,… Con todo esto, pasamos más horas fuera de casa aprovechando esos rayos de sol tan necesarios para nuestro cuerpo y nuestra mente que no en casa tapándonos con la mantita y bebiendo una taza de café o de chocolate humeante.

¡Fuera abrigos y bufandas!. Ya no llevamos capas de ropa que permitan tapar algún que otro quilo no deseado. Es la época de la odiosa “operación biquini”.

Vamos a la búsqueda de la dieta milagrosa que nos permita perder de manera rápida ese peso ganado, o quizá queremos perder ese michelin que tanto nos disgusta. La sociedad actual premia a las personas delgadas, altas, guapas,… El culto al cuerpo es una obsesión. Tener un físico de infarto es la presión a la que hombres y mujeres nos enfrentamos diariamente.

Fármacos, suplementos nutricionales, remedios herbales, todo vale. “Dietas rápidas, sin esfuerzos” es el lema. Adelgazar cinco quilos en un mes, la dieta exprés, la del pollo, la piña, la alcachofa, la manzana, del pepino, la lechuga …. Creo que me dejo alguna que otra.

En todo caso, y sin llegar a ser una obsesión, si queremos perder peso hemos de tener claros unos puntos:

  1. Nuestra meta

Pensar hasta donde queremos llegar y plantearnos un objetivo realista. No es lo mismo perder un quilo que cinco.

  1. La constancia

No se puede hacer dieta un día y a la mañana siguiente saltarse todo lo del día anterior. Aunque cueste hay que seguir.

  1. Ser honestos

Las patatas fritas del plato de la pareja o de los hijos, engordan igual. No vale picotear de todos los platos. Claro que nos van a resultar más apetecibles pero el objetivo propuesto es adelgazar y eso no se consigue comiendo cosas que no debemos.

  1. La salud es lo primero

Siempre viene bien la ayuda de un buen profesional que nos marque unas pautas a seguir en la alimentación sin llegar a obsesionarnos y una actitud positiva aseguraran el éxito de nuestro objetivo.

Estar bien a nivel físico y mental es lo que más importa. Dieta sí, pero sin perder nuestra identidad personal. La vigorexia o exceso de preocupación por un cuerpo moldeado y la ortorexia o preocupación excesiva por mantener una dieta saludable son palabras que cada vez más se introducen en nuestro vocabulario. En cualquier caso, las personas que padecen este tipo de enfermedades requieren de la ayuda de profesionales para tratar sus trastornos.

Una dieta sana y equilibrada nos ayudan a mantener una buena salud no solo física sino también mental que al fin y al cabo es lo que nos permite vivir y realizarnos como personas.