Mobbing o acoso laboral

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Mobbing o acoso laboral2018-07-18T17:06:11+00:00

Mobbing_Nuria_Mateo_Psicologa_BarcelonaEl mobbing o acoso laboral es un grave problema que afecta a una gran proporción de trabajadores, para los que acudir a su puesto de trabajo acaba resultando una auténtica pesadilla. Estas personas se encuentran a menudo aisladas, humilladas y amenazadas por el acosador y su grupo de seguidores y no son capaces de encontrar una solución a esta situación. El desconocimiento de esta problemática por gran parte de la sociedad y la ignorancia acerca de su gravedad y consecuencias hacen que las víctimas de este problema no sean creídas por sus familiares y amigos o que se considere que exageran. Otras veces, aun dándose cuenta de la gravedad de la situación, la víctima y sus allegados no saben qué hacer ni a quién acudir.

 

Fases de mobbing

El proceso del acoso laboral suele seguir las mismas fases. Realmente, esta repetición de los pasos suele llamar la atención de los especialistas en la materia. Las situaciones, frases y técnicas que las victimas relatan haber sufrido son tan similares que casi parecería que los acosadores acudiesen a una “escuela de mobbing”.

El proceso completo suele prolongarse aproximadamente un año. A pesar de que las fases pueden solaparse unas a otras, las dividiremos en cuatro para aportar claridad:

  • Fase de falsa seducción: El acosador se hace “amigo” de la futura víctima. Intenta ganarse su confianza para conseguir toda la información posible de su vida personal, sus cualidades, sus puntos débiles… En esta fase, además, intentará comprobar si la posible victima carece de capacidades de confrontación o si, por el contrario, podría representar un riesgo.
  • Fase de manipulación o maltrato psicológico: En esta fase el acosador comienza con unos pequeños ataques de prueba, comprobando la respuesta del acosado. También se dedicará a ir dañando la imagen de la víctima delante de compañeros y superiores, tratando de justificar el acoso y conseguir apoyos.
  • Fase de confrontación: En esta fase, tanto el acosador como su grupo de seguidores, comienzan a realizar ataques sistemáticos y continuos contra la víctima. La violencia suele ser verbal (insultos, amenazas, insinuaciones…)
  • Fase de violencia física mayor: A esta fase sólo llegan las victimas más resistentes, que ya identifican el acoso como tal y suponen un peligro real para el status personal y profesional del agresor, por lo que éste incrementará la violencia de los ataques, en un intento de destruirla por completo.

Consecuencias del mobbing

El acoso laboral es un problema grave, que no solo afecta a las víctimas directas. Sus consecuencias negativas se extienden a su familia y amigos, sus compañeros de trabajo, la empresa e incluso a todo el conjunto de la sociedad, ya que genera unos altos costes asistenciales. En los artículos de esta sección trataremos de exponer todas las consecuencias negativas de este problema:

Consecuencias psicológicas

El mobbing puede ocasionar en la victima un trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la somatización del trastorno, los problemas emocionales, la depresión y la ansiedad.

  • Depresión: El acoso laboral provoca pérdida de autoestima, bajo autoconcepto, sentimientos de culpa… Si se prolonga en el tiempo, puede desencadenar un cuadro depresivo grave.
  • Ansiedad: Las victimas de mobbing pueden desarrollar un trastorno de ansiedad generalizado, caracterizado por el miedo y las conductas de evitación, que pueden, en los casos más graves, conducirles al suicidio.

Consecuencias físicas

El acoso continuo y sistemático provoca graves problemas a nivel físico (trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño, desajustes del sistema nervioso autónomo…)

Consecuencias familiares

El acoso laboral puede provocar problemas en la relación de pareja y repercutir negativamente en el desarrollo psicológico de los hijos.

Consecuencias sociales

Las personas que han sufrido mobbing pueden desarrollar conductas inadaptadas desde el punto de vista social, que pueden ir del aislamiento a la agresividad.

Consecuencias laborales

Además de perder o tener que abandonar el puesto de trabajo por causa del acoso laboral, muchas víctimas de mobbing encuentran serias dificultades para volver a integrarse en un puesto de trabajo.

Consecuencias para la empresa

La propia empresa puede sufrir muchas pérdidas por las situaciones de acoso (pérdida de rentabilidad, mal clima laboral, deterioro de su imagen pública…)

Consecuencias familiares del mobbing

Además de las gravísimas consecuencias que tiene el acoso laboral sobre el profesional afectado, debemos tener en cuenta que éste no es una entidad aislada, sino que tiene una familia en la que también repercuten las acciones del mobbing.

Todo el entorno social del acosado padece las consecuencias de tener cerca una persona que ha perdido la motivación, las expectativas de futuro y las ganas de trabajar, que se siente deprimida, nerviosa y que, incluso, puede desarrollar adicción a las drogas o al alcohol. Los que más sufren estos efectos son los familiares cercanos.

El acoso laboral que sufren los padres se convierte en ansiedad, estrés o depresión, que afecta a su comportamiento familiar y, por lo tanto, acaba repercutiendo en los hijos. Según algunos científicos, la mayoría de los hijos cuyos padres sufren mobbing, acaban presentando algún tipo de problema psicológico, que suele presentarse como un estado de ánimo bajo, trastornos de salud, problemas escolares, disminución del rendimiento académico, dificultades de concentración…

Otras consecuencias familiares que pueden estar provocadas por el acoso laboral son:

  • Agresividad y aumento de los conflictos familiares
  • Retraimiento del acosado en la vida familiar, mostrándose frío y distante
  • Incomprensión, falta de apoyo y rechazo de la familia por su “obsesión laboral”
  • Problemas económicos: Si la victima tiene que acabar abandonando el puesto de trabajo, pueden sumarse dificultades económicas a la situación. Si, además, el acosado ha quedado tan “tocado” que no es capaz de reincorporarse al mercado laboral, los problemas económicos pueden agravarse, sin que muchas veces la familia pueda comprender la causa de sus dificultades para reintegrarse en un nuevo puesto.

En cuanto a la relación de pareja, ésta puede resentirse por la tensión, la falta de autoestima, la incomprensión o la falta de apoyo. Es necesario establecer una buena comunicación en la pareja para poder comprenderse y apoyarse. Ésta será la única manera de encontrar una salida de la situación, consiguiendo además que la relación no se resienta.

Por último, como hemos visto en las fases del proceso de acoso, hay acosadores que no se contentan con dañar directamente a la víctima, sino que llegan más allá, atacando a su familia: cartas amenazantes, llamadas a altas horas de la noche, destrucción de propiedades, amenazas de agresión física… En estos casos, la familia puede pasar por un autentico infierno, que puede acarrear graves consecuencias físicas y psicológicas a sus miembros.

Consecuencias del mobbing para la empresa

Las consecuencias negativas del acoso laboral no afectan sólo a la víctima, sino que toda la organización sale perdiendo con ello. Es posible que, si las empresas y sus directivos se hiciesen conscientes de estas pérdidas, pusiesen más empeño en atajar de raíz estos problemas y que, algunas de ellas, dejarían de usar estas técnicas con el único fin de ahorrarse la indemnización por un despido.

    Explicaremos a continuación algunas de estas consecuencias:

  • Pérdida en productividad, recursos humanos e ingresos causada por la reducción del rendimiento y las bajas médicas de los trabajadores acosados.
  • Mal clima laboral: Las situaciones de acoso, sobre todo si son continuas y sistemáticas, provocan un ambiente negativo en el que impera el miedo y la desconfianza. Los compañeros que no participan en el acoso, viven con el miedo a ser las próximas víctimas, lo que les hace perder motivación, confianza y capacidad de cooperar y trabajar en equipo. Esto también provoca que los empleados no se sientan identificados con la empresa y que busquen un lugar mejor, lo que provoca una mayor rotación de personal, con los consiguientes gastos de búsqueda de empleados, contratación, formación…
  • Costes en productividad, salarios y bajas del trabajador acosado: El trabajador acosado trabaja menos (ya sea porque no puede o porque no se lo permiten) por lo que produce menos a la empresa.
  • Mayor tasa de accidentes: La falta de concentración y la ansiedad provocan pérdidas de atención que pueden desencadenar en accidentes laborales.
  • Mala imagen: Una empresa en la que sus trabajadores estén preocupados por el acoso laboral producirá menos productos y estos serán de peor calidad, ya que todo el proceso productivo queda afectado por el clima de tensión y acoso. Esto provocará una pérdida de prestigio y de clientes para la empresa. Si, además, las situaciones de acoso son promovidas desde los puestos altos de la organización y esto acaba saliendo a la luz, la imagen pública de la empresa puede quedar dañada para siempre.

Consecuencias sociales y laborales del mobbing

Las personas que han atravesado un proceso de acoso laboral pueden acabar sufriendo una serie de consecuencias que influyan negativamente en su vida social.

Algunas de las más importantes y frecuentes son las siguientes:

  • Desarrollo de la susceptibilidad: Los individuos acosados se vuelven hipersensibles a las críticas y desconfían de los demás, esperando continuamente que se les ataque. Esto puede desencadenar conductas de evitación, retraimiento o aislamiento o, por el contrario, hacer que desarrollen actitudes hostiles y agresivas hacia los demás.
  • Sentimiento de ira y rencor contra los agresores, que puede generalizar a sus siguientes jefes o compañeros de trabajo.
  • Pérdida de contactos sociales: Las personas que han sufrido acoso laboral pueden padecer depresión, falta de autoestima, desconfianza en los demás, apatía… Todos estos sentimiento les llevan a aislarse, a negarse a seguir manteniendo sus actividades cotidianas y de ocio, ya que no se sienten con fuerzas suficientes para afrontarlas. Poco a poco, pueden ir perdiendo sus redes sociales, aislándose más y más cada día.

Desde el punto de vista laboral, las personas que han sufrido acoso se convierten en trabajadores desmotivados, que relacionan el lugar de trabajo con un ambiente hostil y dañino. Por ello, la mayoría de ellos acaba abandonado su puesto de trabajo, ya sea voluntariamente o mediante un despido forzoso, causado por sus múltiples bajas, por los errores que el mobbing le ha obligado a cometer o por las calumnias que el acosador ha ido vertiendo sobre él.

Por muy doloroso que resulte este abandono, podría pensarse que esta salida del puesto de trabajo supone al menos la salida del túnel en el que se encontraba prisionero el acosado. Por desgracia, esto no es así en todos los casos, ya que hay acosadores que no se conforman y continúan destrozando la vida del acosado mediante informes negativos a los futuros empleadores, en los que continúan vertiendo sus mentiras y calumnias para que al acosado no le sea posible reintegrarse al mundo laboral.

En otros casos, la víctima ha sufrido tanto daño psicológico que le resulta imposible incorporarse a otro puesto. Hay personas que necesitan años de tratamiento para recuperarse, e incluso algunas no son capaces de hacerlo nunca, por lo que tendrán que solicitar una incapacidad permanente.

Estas graves consecuencias, tanto psicológicas como físicas, familiares, sociales y laborales, pueden llevarnos a cuestionarnos por qué la víctima no abandona antes su trabajo si está sufriendo tanto. Los estudios señalan que la mayoría de victimas de mobbing son personas mayores de 40 años, que ven muy difícil incorporarse a un nuevo puesto de trabajo, por lo que se sienten atrapadas en su puesto actual.

La actuación de los compañeros como clave del acoso laboral

En la mayoría de los casos de acoso laboral, el acosador no es el único protagonista del maltrato. Normalmente el acosador busca la ayuda de los demás trabajadores para que imiten su conducta y colaboren en el maltrato.

El acosador suele comenzar haciendo que los compañeros pierdan el respeto a la dignidad del maltratado. Esto lo consigue mediante rumores, mentiras, críticas… Se trata de hacer creer a los compañeros que el acosado merece ese maltrato, que es él quien se lo ha buscado con su actitud, su falta de capacidad en el trabajo o sus características personales. Muchas veces el maltratador, que ha construido una imagen de buena persona frente a los demás compañeros, se coloca el cartel de víctima, haciendo creer que es él quien ha sido atacado sin razón por el acosado y convirtiendo ese linchamiento en un acto de justicia y reivindicación.

Otra de las tareas del acosador es convencer a los demás de que el maltrato no es tal, sino que es algo trivial e inofensivo. Es decir, pocos participaríamos en destrozar psicológicamente a un compañero, aunque le conozcamos poco e incluso aunque nos caiga mal. El acosador se encarga de trivializar los ataques, haciendo creer a los compañeros que son sólo bromas sin importancia o pequeñas burlas que no causan verdadero daño. Así, el acosador consigue, mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad, aislar a la víctima y que los demás sean quienes realicen el trabajo sucio por él.

Hay casos en los que existen excepciones, en las que alguna persona no se deja llevar por la campaña de descredito contra el acosado y la defiende, lo cual significa un verdadero alivio para la víctima, que siente que no está solo y que alguien cree en él. Normalmente, cuando alguien apoya a un acosado, suele ser una persona con grandes convicciones morales, una personalidad fuerte y una posición estable e importante en la empresa. De no ser así, puede convertirse en la siguiente víctima del grupo de acosadores.

Por ello, en la mayoría de los casos, los compañeros participan en el acoso o, como mínimo, lo ignoran y miran hacia otro lado.

Tener personas en el grupo que apoyen al acosado, además de ayudarle a recuperarse, puede detener el acoso, ya que los agresores suelen ser personas con miedo a ser derrotados y salir perjudicados. En estos casos, si la victima tiene el suficiente apoyo a nivel interno, pueden detener sus agresiones. Por ello, si estamos observando a nuestro alrededor uno de estos casos y nos damos cuenta de la injusticia que se está cometiendo con una persona y el daño que se le está haciendo, es imprescindible plantarse y romper la unanimidad del grupo de acosadores. Aunque sea difícil y nos dé miedo enfrentarnos, debemos ser conscientes de que una sola persona puede suponer la diferencia.

Perfíl de la victima del acoso laboral

Cualquier persona es susceptible de acabar sufriendo acoso laboral, por lo que no hay un perfil psicológico claro de la víctima. Al contrario de lo que alguna gente se piensa, la persona acosada no suele serlo por presentar deficiencias a nivel personal o profesional que le hagan ser rechazado. Es decir, cuando alguien acosa a una persona no lo hace porque ésta sea incompetente o haga mal su trabajo o porque no sepa trabajar en equipo y cree un mal clima laboral. Esas son las excusas que suelen utilizar los acosadores pero la realidad es muy diferente.

Algunas de las características que más se repiten entre quienes sufren acoso laboral son las siguientes:

  • Las personas que sufren acoso laboral suelen ser envidiadas, ya sea por sus características físicas, psicológicas o sociales.
  • Suelen ser personas con valores éticos elevados, con una elevada capacidad de empatía y sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.
  • El mobbing suele afectar a personas con gran capacidad laboral y creatividad y que son valorados en su puesto de trabajo. Su valía a nivel profesional puede ser interpretada por el acosador como un peligro para sus propios objetivos y su status laboral, lo que desata el acoso.
  • En algunos casos se trata de personas que se han negado a participar o callar ante situaciones laborales poco éticas.
  • Otra característica es la falta de respuesta ante los primeros síntomas de acoso. Las víctimas suelen negarse a plantarse ante el acosador, pensando que la situación pasará por sí sola.
  • Una característica muy importante es la vulnerabilidad, es decir, se ataca con más frecuencia a la gente joven que a la adulta, a los trabajadores temporales antes que a los fijos, a los inmigrantes antes que a la gente del lugar, a las mujeres antes que a los hombres… Cuantas menos posibilidades tenga la victima de enfrentarse a la situación o escapar de ella, más fuerte se sentirá el acosador.

Es importante resaltar también que el acosador evitará siempre a víctimas que puedan suponer un peligro para él, como podrían ser personas paranoicas o narcisistas, demasiado similares a él como para enfrentarse.

 

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