Quien tiene un amigo …

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Quien tiene un amigo …

“Quien tiene un amigo tiene un tesoro”. Esta es una frase que hemos podido escuchar infinidad de veces cada día. Amiga es la persona que mejor nos puede comprender, en cualquier momento, un tesoro que tenemos que cuidar y mantener. Es la persona a la que explicamos problemas, alegrías, la que nos hace de confesor. Con un amigo -o una amiga- es suficiente para sentir aquella armonía con la vida, aquella confianza que nos proporciona paz interior, tanto en los buenos momentos como en los no tan buenos. La amistad es un antídoto ante situaciones adversas. Son los pequeños detalles, las emociones, las que poco a poco van haciendo crecer e intensificar esta amistad. Una relación de amistad también implica un sacrificio, porque se hace cualquier cosa por un amigo o amiga. Y es este pequeño sacrificio el que nos hace sentirnos llenos de orgullo, por la satisfacción que supone hacer una cosa por alguien que en un momento dado era una persona que no conocíamos y ahora representa tanto para nosotros.

Cuando empezamos una amistad muchas veces pensamos que será para toda la vida. Suena bien! Y, a veces, sí que es así, pero muchas otras veces no. Podemos encontrar amistades que se apagan con los años, o simplemente volver de unas pequeñas vacaciones de verano y descubrir que aquella persona ya no responde como antes. La pérdida de un amigo nos puede defraudar, y la herida que nos deja hace daño y nos enfada. Cuando se rompe una amistad es como si nosotros nos rompiéramos en parte. Nos sentimos traicionados, contrariados y puede que con ganas de llorar. De la experiencia, a veces dolorosa, puede surgir una desconfianza hacia otras personas, a veces incluso hacia todos los que están a nuestro alrededor.

Nunca sabemos donde encontraremos una amistad, donde puede surgir ese vínculo tan especial. Lo que si sabemos es que se va gestando poco a poco. Es un amor a cambio de nada. El fenómeno de la “amistad” implica un incremento de endorfinas, que son las hormonas del placer, hacen que nos sintamos mejor. Podemos decir que un amigo o una amiga es un remedio contra cualquier situación adversa.

Saber poner filtros es una manera de protegernos. Desde la constatación que todas las relaciones son dinámicas y cambiantes, la complicidad que hemos podido tener con una persona, que incluso puede haber sido más significativa que con una pareja nos puede llevar a pensar aquello de “perder una amistad mata”. Y no, no mata, pero si que puede hacer tanto daño como una ruptura amorosa. Un amigo, una amiga, se puede convertir en parte de nuestro día a día y son necesarios para nuestro bienestar físico y mental.

La condición de amigo la tenemos que servar a aquellos que nos hacen ser mejores personas cada día, que no nos quieren cambiar, al contrario. Nos potencian como seres humanos porque nosotros sabemos que nos necesitamos y merecemos un bienestar, equilibrio y felicidad. Cuando una amistad se rompe la sensación de desengaño nos puede hacer pensar que nunca más volveremos a confiar en alguien, pero esto es poco probable, son muchas las personas que hay en el planeta como para pensar esto. El miedo a estar solos hace que a veces continuemos con amistades nocivas, tóxicas, que nos pueden provocar un gran desgaste. Es con el tiempo que aprendemos a ser más selectivos. Dejar entrar a cualquiera no sirve. Ser maduros implica precisamente actuar de manera selectiva buscando una mejor calidad en las relaciones que queremos tener.

Para finalizar, el hecho de sentirse decepcionado con una amistad, especialmente si es de forma repetida, tiene que ser un toque de atención. Nos da pistas sobre como es la persona y la necesidad de evaluar la relación que tenemos. Cuanto antes tomemos la decisión, por ejemplo tomando distancia respecto alguna persona con la que existía un estrecho vínculo, mejor será. Por mucho que nos haya acompañado esta persona un largo periodo de tiempo en nuestra vida. En este sentido un amigo no puede substituirse con otro, porque cada uno de nosotros es único, pero si que dejar espacio para que entren nuevas personas en nuestra vida nos puede ayudar. En definitiva, y de acuerdo con el dicho, “los amigos son la familia que escogemos”.

Núria Mateo

Colegida 23.766

 

Por |2018-10-10T23:31:34+00:00octubre 6th, 2018|Sin categoría|Sin comentarios

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