Tolerancia a la frustración

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Tolerancia a la frustración

La frustración es una respuesta emocional. Ante una expectativa, un proyecto o ilusión que no se cumple podemos experimentar sentimientos como la ira, tristeza, o la ansiedad. Queríamos conseguir algo que no ha sido posible.

En cierto modo el nivel de tolerancia a la frustración es innato, pero se puede aprender. Pensamos en un bebé, el nivel de tolerancia a la frustración es muy bajo. Si sus progenitores le hacen vivir buenas experiencias y le contienen el malestar y él puede conservar esto en su interior podrá tener una imagen positiva de sí mismo que le permitirá ir tolerante cada vez más la adversidad.

Si tenemos un nivel de tolerancia a la frustración abajo ante cualquier adversidad podemos enfadarnos, entristecer o angustiarse. Si por el contrario nuestro nivel de tolerancia a la frustración es alto se puede mantener el estado de ánimo sin alteración, aunque nuestras expectativas no se cumplan. Por lo tanto, no son situaciones externas a nosotros sino la forma en que afrontamos la situación, la frustración se compone tanto de una situación real que ha ocurrido como de la vivencia a nivel emocional elaborada a partir de esta situación.

Una adecuada gestión de la frustración consiste en entrenarnos en la aceptación tanto de lo ocurrido como de la vivencia emocional de lo ocurrido.

En la sociedad actual la baja tolerancia a la frustración es lo que más encontramos por la inmediatez con la que queremos las cosas, la rapidez, hay una incapacidad de espera.

Este tipo de respuesta implica un razonamiento rígido, inflexible con poca capacidad de adaptación a los cambios no esperados.

Hay una serie de rasgos característicos en las personas con baja tolerancia a la frustración:

  1. Presentan dificultad para controlar las emociones.
  2. Son más impulsivas, impacientes y exigentes.
  3. Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, de forma que cuando deben afrontar situaciones de espera pueden reaccionar de manera violenta, explosiva con ataques de ira o tristeza extrema.
  4. Pueden desarrollar con más facilidad que otras personas cuadros de ansiedad o depresión ante conflictos o grandes dificultades
  5. Piensan que todo gira a su alrededor y que se merecen todo lo que piden de manera que cualquier límite les parece injusto, ya que va contra sus deseos.
  6. Tienen poca flexibilidad y adaptabilidad.
  7. Su forma de pensar es radical, o es blanco o es negro sin un punto medio.
  8. Se desmotivan fácilmente.
  9. Utilizan el chantaje emocional si no se cumple lo que quieren de manera inmediata manipulando a la otra persona con mensajes punzantes.

Cómo podemos hacer para tener un alto nivel de tolerancia? La tolerancia a la frustración es un aprendizaje que debe consolidarse en las primeras etapas del desarrollo infantil. Cuando somos pequeños no tenemos la capacidad de espera o comprender que no se puede producir todo de manera inmediata. En el momento que un niño no puede disponer de lo que desea inicia el funcionamiento de la baja tolerancia a la frustración reaccionando con un exagerado catastrofismo. Los llantos, rabietas, quejas son comportamientos típicos ante el sentimiento de frustración y la interpretación negativa de la situación.

Aprender a ser tolerantes permite pensar de forma más creativa, prepara para ser competitivo en cualquier faceta de la vida. Si tenemos la sensación de que se pierde el tiempo muestra una tolerancia baja a la frustración.

¿Qué podemos hacer para tolerar la frustración?

  • Desear algo y luchar por ella no siempre implica conseguirlo.
  • Si no se consigue lo que se desea es normal encontrarse mal pero no es necesario sobrevalorarlo, ni hay que sentirse mal. Reconocer este sentimiento es bueno y conveniente.
  • No quedarse en el victimismo. Cambiar el discurso es el mejor que se puede hacer.
  • Buscar soluciones, hacernos preguntas de por qué no lo he conseguido ?, ¿qué puedo hacer de manera diferente ?. Buscar otras maneras de hacer, ya que si hacemos lo mismo conseguiremos el mismo resultado.
  • A veces los objetivos a alcanzar requieren más tiempo o dedicación. Hay que insistir para conseguirlo, la persistencia nos puede ayudar y nos muestra hasta qué punto se desea el propuesto.
  • Nadie mejor que tú te puede decir si conseguirás tu propósito o no. No dejes que los demás opinen sobre lo que quieres conseguir.
  • Busca el mejor recorrido para conseguir tu propósito. Avanzado a los posibles problemas que puedan surgir con diferentes alternativas como soluciones y evitar problemas.
  • Siempre hay momentos en los que todo se ve negativo, “saldrá bien?”, “Vale la pena el sacrificio?”. Hay que dejar de lado los pensamientos catastrofistas, no es la realidad.
  • Si se siente la necesidad de pedir ayudar, por qué no hacerlo? La experiencia de otras personas nos puede servir para superar situaciones y retos.
  • Realizar visualizaciones de la situación superada y controlada. La mente tiene un gran poder y nos ayuda a superar y alcanzar los proyectos planteados. La mente predispone y las acciones van encaminadas a conseguir la meta.

Si queremos entrenar para superar situaciones frustración hay varios ejercicios. A modo de ejemplo tenemos:

Aprender a soportar: útil para entrenarse para superar situaciones de espera

Ante una situación que conlleva molestia forzamos la sensación de frustración. Por ejemplo, una situación cotidiana como ir a supermercado y hacer cola para pagar. En lugar de buscar el cajero donde hay menos gente podemos ir al que tiene la cola más larga. Para que la espera sea más portable podemos cantar, observar a la gente, contar del uno al sesenta y volver a empezar, etc

molestia física

Poner en el zapato una goma o cualquier objeto, pequeño, que nos ocasione una molestia, pero sin que nos haga demasiado daño. Pasado un rato lo consideraremos una molestia pero soportable.

Ante un “No”

Imagina que estás en el trabajo y quieres algo, por ejemplo, un incremento de sueldo, y te dicen que sí, el ejercicio que se puede hacer es imaginar lo contrario. Nos podemos visualizar cuando nos han dado un No por respuesta. ¿Qué soluciones alternativas podemos buscar.

 

Una buena educación desde las primeras etapas de la vida ayudan a saber gestionar este sentimiento y a tener una actitud positiva ante situaciones no deseadas.

 

Nuria Mateo

Colegiada nº 23766

Por |2018-07-18T17:06:46+00:00marzo 6th, 2018|Psicología|Sin comentarios

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